Asociación Monumento de La Colladiella
 
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Historia del Monumento
Para reconstruir todos los factores que se fueron sucediendo para llegar a construir este monumento, sería largo y tal vez el lector se pudiera cansar de tan amplio contenido, por tal motivo, permitaseme que sea lo más concreto posible, aunque para ello, tenga que renunciar a ciertos episodios que pudieran ser interesantes para el lector.

TODO COMENZO ASI

Sabido es que la revolución de Octubre de 1934 trajó al pueblo asturiano grandes problemas de convivencia. Los odios se encendieron en los pueblos y los enfrentamientos fueron terribles "tu me matas, yo te mato", esa fue la ley establecida en aquella revolución. Se escribió mucho sobre todo ello y todavía se continua escribiendo ¿hasta cuándo? no lo se, pero la verdad es que a mí me tocó vivir estos tiempos siendo un niño de seis años, esto es lo que puedo decir en honor a mi verdad.
Los militares dirigidos por el general Mola, Sanjurjo, Queipo del LLano y otros más, el poderoso capital y los grandes caciques de la iglesia, todos se unen para dar el golpe al gobierno del pueblo, representando por la Segunda República. La Revolución de Octubre de 1934, sin duda, había marcado un antes y un después. Los tres poderes antes mencionandos se dan cuenta que la clase trabajadora se estaba organizando con paso firme, hasta el punto de hacer la Revolución de Octubre de 1934. Piensan que aquella agitada organización había que ponerle coto y había que destruirla.
El general Mola no dudaba en gritar en sus acaloradas y alocadas arengas a sus soldados : "el golpe será en extremo violento", así lo fue.
Después de tres años de duros combates, donde tomaron parte, en los mismos, hombres, mujeres y niños, surge el vencedor y el vencido. Siempre el vencedor se carga de laureles, atropella y masacra la verdad, en este caso al pueblo que le había tocado perder. Esto fue lo que ocurrió en España en este fatal y triste enfrentamiento entre hermanos. La Revolución de Octubre había marcado el camino.

¿DONDE ESTABA LA IGLESIA?

¿ Qué papel desempeñó la iglesia catolica en defensa del pueblo hambriento, perseguido y azotado bajo las botas de los golpistas?
La iglesia se encerró en su iglesia y no escuchó la voz del pueblo hambriento y oprimido.
Así ocurrió que los hombres más responsabilizados que se habían enfrentado en combate a los ambiciosos militares golpistas, suben a la montaña para resistir los feroces zarpazos de la represión cainita de los militares que luciendo todavía los uniformes y brillantes galones que el pueblo, legitimo pueblo, representado en el gobierno de la República les había comprado mediante sus ahorros, aportados a las arcas del estado, ellos los utilizan para humillarlos y despotamente tratarlos.
Estos hombres limpios del pueblo, de una conducta acrisolada, de la noche a la mañana, son considerados, por los fascistas golpistas, como delincuentes, asaltadores de caminos, atracadores sin ley y bandoleros.
Aquellos hombres de izquierdas que habían sido derrotados, pero jamás vencidos, ya encuadrados en las disciplinas de las Juventudes Socialista, Comunistas y Republicanos, que en la Casa del Pueblo, me habían enseñado a escribir y leer, cuando todavía era un niño de seis años y que a su vez me daban un beso que tanto agradece un chiquillo, todo ello, me fue formando como hombre, marcandome la frontera entre el afecto y la cultura que me daban las Juventudes Socialistas que habían perdido, frente al talante altanero y canallesco que estaba ofreciedo al pueblo hundido en lo más profundo del silencio: el hambre,el látigo y las pistolas, aquellos que decían representar aquella sociedad que los golpista habian derrotado mediante el engaño y la traición a su juramento que habían prestado a defender la bandera de la República y también decían defender en su estandarte a Dios, Patría y Justicia .
Muy pronto este ejercito ambicioso, que había derrotado a la milicia del pueblo, que habían defendido al gobierno de la República, se dan cuenta que poco o nada podían hacer para exterminar como era su deseo aquellos hombres, que con paso decidido, estaban logrando sus autodefensa, organizandose en reducidos grupos guerrilleros. Sería entonces cuando estos militares cambian su estrategia y comienzan a organizar unos grupos de choque para combatirlos más eficazmente, conocidos estos grupos como: las brigadillas, contrapartidas, somatenes y los indeseables chivatos que ofrecian sus servicios de traición a cambio de sabrosos beneficios, estos despreciables chivatos, apoyados por los grupos más feroces de la represión, como fueron las brigadillas, se convirtieron en el terror del pueblo perdedor, a lo largo de quince años en Asturias y España, pero muy especialmente en las Cuenca Mineras Asturianas.
Frente a todo este amplio colectivo de represión que los fascistas franquistas comenzaron a organizar muy poco después de su victoria sobre el rescoldo del ejercito de la República, se fue generando una cadena de enlaces de apoyo a la dura resistencia que estaban haciendo a los fascistas aquellos heroes guerrilleros, únicos paladines de la contención frente al terror franquista.
Yo, Nicanor Rozada García, me cabe y me llena de satisfación el haber pertenecido a este amplio grupo de enlaces de información, desde mi niñez hasta el 31 de julio de 1952 que fue muerto el último grupo guerrillero en Vallifresno en los montes de Santa Bárbara.
Aquellos guerrilleros, mis vecinos me habían enseñado desde los seis años en la Casa del Pueblo a leer y escribir, de ellos habia aprendido junto con mis padres el afecto y el cariño, frente a todo ello y en el caminar de cada dia aparecían los salvajes comportamientos de vejaciones, torturas y muerte por aquellos que habían derrotado al gobierno de la República. Por tal horrible comportamiento desencadenado por los gritos del general Mola, también aparecian el "Viva la muerte y abajo la inteligencia" del general Millan Astrain y de otro rincón de España también se escuchaban los gritos de Queipo del Llano diciendo: " los fusilaré, los enterraré y si preciso fuera los volveré a desenterrar y fusilar". Ante tal desproporcionado comportamiento de estos bárbaros, no tuve elección posible y me uní de cuerpo entero en apoyo de la cultura, el cariño y el respeto. Por todo ello, años después lo pagé caro, sufriendo destierros, consejo de guerra, vejaciones y cárcel. Todo ello no hizo más que fortalecer, enriquecer y reafirmarme en mis convinciones de honesto ciudadano para después ser lo más útil posible a la sociedad, a mi familia y al pueblo, ya lo se, que otros muchos miles en las mismas condiciones y con los mismos deseos no tuvieron la misma suerte y fueron asesinados en aquella lucha.
Así fue como un dia del mes de julio del año 1947, cuando más sangraban aquellas montañas de las cuencas mineras del Nalón y del Caudal por los mortiferos enfrentamientos, casi siempre organizados por los chivatos que alertaban, tanto a los militares como a las brigadillas, cuando descendia por los montes de la Colladiella, a las dos de la mañana, con la mochila repleta de propaganda, toda ella clandestina y la pistola en la mano, llegué a un punto conocido como "les cruces", aquel lugar tenía recuerdos entrañables para mí , allí había jugado con mis amigos de escuela, aquí, en este lugar de "les cruces" me paré, bajaba solo, como era mi norma, tenía 17 años, la noche estaba clara y el silencio que te ofrece la montaña era total.En aquel instante aparecieron en mi mente recuerdos de infancia, me parecia que había transcurrido toda una vida, cuando en realidad solo habian pasado unos pocos años, no más de siete. A pesar de ello, por la experiencia acumulada en la lucha, en tan corto espacio en el tiempo, me sentía ya un hombre adulto, capaz de tomar decisiones, sin miedos ni temblores, solo recuerdo de aquel ayer lleno de peligros: prudencia y coraje, cualquier miedo cuando ferreamente empuñas una pistola para defender, como era nuestro caso la LIBERTAD Y LA PAZ que aquellos asaltantes de caminos nos habían robado, cualquier miedo puede ser mucho miedo, digo más, había veces que deseaba, con toda el alma, encararme con ellos cara a cara, yo no les buscaba, eso es cierto, pero tampoco los temía. Yo había entrenado con los grupos guerrilleros y con las armas que ellos disponían y a los dieciseis años era un experto en el manejo de las armas, como a su vez era ya un enlace de información de los grupos guerrilleros asturianos .Casi siempre me movia solo en mis contactos, no me fiaba de nadie, conocia muy de cerca los chivatos y sus traiciones ¿ cuántas veces pensé en apretar el gatillo en sus sienes ? pero el autocontrol se imponía para no convertirnos en alimañas como estaban haciendo aquellas brigadillas sin ley ni patria, asesinando a tantos trabajadores como fueron: José Llaneza Rozada, Picón, Ladino, Canor, Fermín y tantos y tantos que no cogerian sus nombres en estas paginas. Si nosotros respondiamos utilizando aquella ley de talión que las brigadillas utilizaron, la masacre habría sido terrible. Jamás el pueblo se dará cuenta, en realidad, lo que en esta lucha guerrillera de Asturias y de España sucedió. Los datos son tozudos, ahí quedan para la Historia que en mi parroquia de Santa Bárbara, concejo de San Martín del Rey Aurelio, que tenía por aquellos años de 1940 y 50 mil doscientos habitantes, ¡cincuenta! cincuenta de sus ciudadanos entre hombre, mujeres y niños fueron muertos en aquellos aciagos años de represión.
Esta cifra de muertos que hoy ya parece estar olvidada, en aquellos años, hizo temblar al pueblo, las gentes, los ciudadanos, apenas si podían hablar, nada más anochecer se cerraban en sus casa, lo mismo que ocurría en los dificiles años de la Inquisición.
Las fuerzas franquistas que habían derrotado al ejercito del pueblo, que decían representar el orden, la justicia y el Dios de la eternidad, no pudieron ser más crueles, insensatos y canallas ¿ cuántos veces habriamo debatido dicho comportamiento de los militares y brigadillas a lo largo de aquellos quince años interminables de lucha guerrillera?.
la respuesta es: incontables, siempre terminabamos metidos en la misma fosa y de ahí partía la energia para nuestra lucha frente a la injusticia, que es la escuela que forja los rebeldes, yo era uno de ellos, que por deseo estaba a la cabeza.
En los dias de hoy y con la Constitución en la mano se escuchan voces de ingenuos diciendo " que eramos unos romanticos", todos nosotros teniamos asumido las grandes dificultades que estabamos atravesando después de la derrota en la guerra civil, nuestras inquietudes basicamente estaban orientadas a la formación nuevamente de las organizaciones de izquierdas como eran el Partido Socialista, Comunista, cenetista, etc.. La tercera República era y sigue siendo nuestra meta y también nuestra utopia por la que luchabamos y continuaremos luchando, no en vano, había aprendido a leer y escribir a los seis años en la Casa del Pueblo, aquella había sido mi primera escuela y mis primeros profesores: las Juventudes Socialistas, de los inquisidores fascistas que habían derrotado al gobierno de la República solo podía contemplar cada día sus atropellos con aquellos vecinos que yo tanto quería, esa fue y es la gran verdad de la forja de este rebelde.

TAMBIEN A MI, A PESAR DE MIS RESERVAS, ME ALCANZO LA TRAICION

El dia 26 de julio de1948, a las 11 de la noche un grupo guerrillero que comandaba Vicente Naranjo " el maquis", me daba la fatal noticia: " que me tengo que incorporar de inmediato a la guerrilla armada de la montaña, de lo contrario tendría que salir de mi pueblo, a poder ser, antes que amaneciera el día" porque la información que ellos tenían no dejaba lugar a dudas " yo sería el próximo zarpazo que tenía en mente la contrapartida y las brigadillas", cinco dias átras, el 21 de julio de este mismo año 1948, había sido asesinado José Llaneza Rozada del pueblo del Escobal ( Santa Bárbara), este hombre era el Primer Secretario del Partido Socialista de la sección del Escobal donde residia. La muerte de este compañero fue para mi uno de los golpes más duros que podía recibir en aquellos momentos de tensión y lucha. Hice todo lo posible para salvar su vida, porque también a la vez , estaba protegiendo la mia y me explico: " tan pronto fui informado de su detención, por otro compañero enlace, conocido como "el mulato de Peraveles" me puse en acción, consciente de lo que iban hacer con él aquel grupo de brigadillas que lo detuvieron el 21 de julio de 1948, si esto fue así, que podía esperar yo, porque esta era su táctica agresiva y antihumana, someterte primero al peor de los calvarios, así fue que llegaron a mutilarle sus órganos sexuales para después rematarlo en el lugar conocido como "la generala" junto a Sotrondio. Confiaba plenamente en ese compañero ¿ pero hasta donde su resistencia podría aguantar tanto calvario de vejaciones sin poder delatarme? Si yo tenía mucha más responsabilidad que él ¿ qué podía esperar yo si él me delataba? por tal motivo salí en su ayuda. Me trasladé al zulo donde tenía un retén de armas, del cual era responsable ante los grupos guerrilleros. Allí me abastecí de una pistola nueve largo con doble cargador y tres bombas de la piña, en esas bombas basaba en principio toda mi defensa. Era consciente plenamente que en mi ataque por sorpresa podía matar a mi compañero. Este ataque lo tenía estudiado, si hoy a mis 77 años puedo ser capaz de subir a las montañas de los Picos de Europa que no podría ser capaz de hacer con veinte años con entrenamiento constante, tanto en los trabajos más duros bajo las entrañas de la tierra, como en mi constante batallar en los montes en apoyo de toda la guerrilla de Asturias, esa era mi ventaja sobre todas las brigadillas. A la vez conocia todos los senderos, montes y caminos de día y de noche, Así era como pensaba: tan pronto como los avistara me adelantaría a ellos por un punto que ellos no me pudieran localizar a mí, los esperaría en el lugar apropiado y allí descargaria sobre todos ellos las tres bombas de la piña que ocultaba protegidas por mis ropas, al momento gritaria : " salvate amigo" . Hoy pasados ya 57 años de aquel tragico día y por primera vez, a pesar de tantos libros, por mi parte publicados, para relatar tan amarga lucha de la guerrilla, me dispongo a decir toda la verdad sobre ese hecho que marcaría mi vida para siempre, hubiera deseado su muerte antes de verlo en manos de aquellos canalla, por su bien y por el bien de toda la Organización. Siempre dije y sostengo que un socialista integro no se mide ni se pesa, pero si tiene que tener el coraje, enérgico coraje para defender sus nobles ideales, utilizando para ello, si no queda otro camino, las pistolas, si las circunstancias así lo demandarán. Aquella era sin duda, una situación de defensa limite y yo en solitario, como era mi norma de actuar, en aquella lucha, la iba a ejercer. Entendía y estaba seguro, que si podía sorprender al grupo de brigadilla, lo podía salvar. Pero el destino estaba escrito para mi compañero del alma. Las brigadillas habían cambiado el rumbo que yo intuia en la montaña y que ellos normalmente seguían, pero este día no fue así, la noche se vino encima y a mi solo me quedó el cabalgar lo mismo que lo puede hacer un lobo solitario, en su busca ¿ cuántas veces tuve que parar porque mi agitado corazón me impedía escuchar ?. Cuando ya caí la noche perdí todas las ilusiones de localizarlo. Al día siguiente apareció su cadaver a orillas mismo de la carretera en "la generala" junto a Sotrondio y a los cinco dias siguientes de su muerte la Organización de la guerrilla me daba la orden de incorporarme a la lucha armada o desaparecer de mi pueblo: no había alternativa. Y escogí la última.
En aquellos momentos tuve que poner a pruba el odio que sentía hacía todos los fascistas o el amor y cariño de mis padres y hermanos, era consciente que si asumia la lucha armada en la guerrilla con todas sus consecuencias, sería dura, muy dura, tenía veinte años con una experiencia amplia y profunda, por tal motivo, sería implacable contra todos los chivatos que tenía identificados.Tenía asumido que los militares que habían derrotado al gobierno de la República, al fin cumplian con su misión de golpistas, pero no era de igual forma la de lo chivatos, vecinos de los pueblos, todos conocidos, algunos de ellos hasta amigos de clase, Eran en realidad junto a los miembros de la contrapartida y las brigadillas, mis enemigos y contra todos ellos estaría basicamente orientada mi lucha, si en aquel instante de mi decisión asumiera la lucha armada de la guerrilla, pero el cariño hacía mis padres y hermanos que tanto habían luchado para darme un pedazo de pan, se impuso y decido marchar hacía otra zona de Asturias. Pero esta ausencia de mi pueblo no fue lo suficiente, la lucha continuaba agazapada dentro de la misma paz que los fascistas intentaban transmitir al pueblo y al mundo.
El 31 de julio de 1952 caían en la lucha, victimas de la más vil traición, los últimos guerrilleros de aquella resistencia armada antifranquista en el lugar conocido como "la Vallifresnu", estas montañas están situadas en lo alto de la parroquia de Santa Bárbara concejo de San Martín del Rey Aurelio, a la muerte de estos dos guerrilleros: Andres Llaneza Rozada y Fernando "el alcalde", se abrió una intensa redada en toda Asturias por las brigadillas comandadas por el inspector de lo politico-social Claudio Ramos, el comandante Celada y el general Saez de Santamaria, esta extensa redada también me alcanzó a mí, que a pesar de llevar un tiempo apartado de mis responsabilidades y encontrandome en este tiempo en la zona de Teverga, los chivatos me habían delatado, aquel zulo de armas que años atrás tenía bajo mi custodia, al tener que ausentarme de mi pueblo, pasó a otros enlaces, era la cadena de la resistencia que seguía, estos enlaces fueron detenidos y en la investigación no pudieron resistir las fuertes torturas y presiones, fue entonces cuando me delataron. En estas fechas la custodia de un zulo de armas podía suponer tu muerte directa, estos enlaces al darse cuenta de su responsabilidad de delatarme, fue entonces cuando de inmediato, por mediación de otro enlace que les hizo una visita,lograron pasar un mensaje clandestino para que me informaran que estaba delatado. El enlace que me entregó dicho mensaje, por primera vez, dejaré aquí constancia de su perversa acción, se llamaba César Férnandez Rozada, de la parroquia de Santa Bárbara, conocido mio, ¡como es la vida! yo que tanto había desconfiado a lo largo de todos aquellos años, también al fin, caía victima de la traición. Tan pronto como este hombre, César Fernández Rozada me entrega la noticia del chivatazo, me pongo en marcha hacía la frontera francesa, pero no logro mis propositos por un exceso de vigilancia que estaban ejerciendo los controles por la intensa redada que se estaba desarrollando en Asturias, al no poder cumplir mi proposito me veo en la necesidad de retroceder y me dirigí hacía la provincia de León, al pueblo de Bembibre, a los doce dias de mi llegada a ese pueblo, fui abordado y detenido. Había logrado burlarlos muchas veces, pero al fin había llegado mi prueba de fuego, en manos de aquellos canallas que decían representar el orden y la justicia. Eran las cuatro de la tarde de 15 de octubre de 1952, venía en un camión junto con otro grupo de compañeros que nos trasladaba desde Bembibre a Torre del Bierzo que era donde tenia mi destino de trabajo. El camión fue abordado en la recta que da vista al pueblo de Bembibre donde la huerta berciana, es plana, sin posibilidad alguna de iniciar una escapada. Lo intenté, pero el retén de custodía para mi detención era numerosa, no lo pude conseguir. Fui reducido y fuertemente esposado, aquella acción tan severa me estaba indicando que lo pasaría mal, muy mal, como así sucedió. Se dirigieron conmigo al cuartel de la guardia civil de Bembibre, aquí comenzó mi calvario. Mi codigo de palabras que tenía asimilado desde años atrás, esperando este posible momento se pone en marcha. En cada pregunta que me hacían los cuatro guardia civiles que dirigía el comandante responsable del cuartel, mi respuesta siempre era la misma, esto les enfurecía. Mi estrategia estaba el ponerlos nerviosos a ellos hasta ponerlos fuera de sí, mientras que yo debía de permanecer frio y sosegado, tenía veinticuatro años, era un joven sano y fuerte, esto me daba muchas ventajas sobre todos ellos, A cada pregunta que me hacía continuaba respondiendo siempre lo mismo hasta que el comandante del puesto dijo : "este hijo de puta se esta burlando de nosotros." Jamás en mi vida había tolerado que nadie ofendiese a mi madre, fue entonces cuando me dirijo al comandante en una acción dura y energica, en aquel instante uno de aquellos guardias civiles me da un certero golpe en el cuello, que me hace tambalear, pierdo el equilibrio, fue un momento dificil para volver a encontrar de nuevo en mi sitio. Así fue pasando el tiempo, entre preguntas y las mismas respuestas, hasta las once de la noche. A esta hora me sacan del cuartel y me dirigen hacia una furgoneta que tenían aparcada en el patio, una tibia bombilla hacía visible su estacionamiento, al acercarme puedo observar dos personas muy cerca de la furgoneta. De inmediato pensé que me entregaban a un grupo salvaje de la brigadilla que estaban actuando en Asturias. Me equivoqué, aquellas dos personas eran en realidad dos jovenes: él conocido como Prendes, compañero de trabajo y ella era la hija de la patrona donde aquel joven de mi edad conocido como Prendes y yo parabamos de pensión, solo hacia doce dias que nos conociamos y el afecto que en aquel instante me demostraron, cuando yo nada tenía a mi favor, fue de tal peso que jamás lo pude olvidar. Se acercaron a mí , a pesar de los guardias civiles, me ofrecieron dinero y me traían una maleta con parte de mi ropa, les dí las gracias,pero solo recogí la maleta. el dinero no me interesaba. Era consciente que aquella misma noche podía ser asesinado, lo mismo que estaba sucediendo con tantos otros y como había sido el caso de José Llaneza Rozada. Si la tela de araña que estaba encubriendo toda la Organización clandestina se ponía al descubierto, yo no debía engañarme y comencé a preparar mi mente para saber morir dignamente, como lo había sabido hacer mi primer secretario socialista: José LLaneza Rozada, este hombre se convirtió en mi punto de referecia para saber morir. Era y soy un ateo convencido, nada esperaba por ello ni espero del Dios de la eternidad, mi Dios fue y es mi conciencia y a su vez esa conciencia es la suprema juez de mis actos. Respeto prudentemente todas las religiones, pero a consecuencia de las circunstancias que me tocó vivir, desde muy niño algo me decía que no funcionaba ¿ cómo puede ser posible, me decía yo, si solo hay un Dios con tanto poder como dicen, como puede permitir que en su nombre se oculte tanta miseria, tantas mentiras y que tantas religiones puedan pelearse en su nombre, ese Dios que consiente tanta miseria y tantas muertes de inocentes solo por el poder y el vil metal, ese Dios no me interesa?. Cuando me despedía de aquellos dos jovenes que con tanto afecto me ofrecían dinero, pensé que no los volvería a ver. A empujones, el grupo de guardia civiles me hicieron subir a la furgoneta. A partir de aquel momento comenzaba para mi la cuenta atrás. El grupo de cinco guardia civiles y yo, en la furgonera de la muerte, nos dirigimos hacia Ponferrada, era las 11,30 de la noche, a los pocos kilometros de circular en la furgoneta, el guardia civil que iba al volante hace una brusca maniobra y para, sin decir una palabra -me dije-: "este es el punto de la cita para entregarme." Observo todos los movimientos que hace, el resto de guardias civiles que continuan en la furgoneta, al momento sube el guardia que se había bajado, diciendo: " joder, creía que estaba pinchado". Otro guardia le dijo: "eso que te confundió fueron sin duda unos baches que tiene la carretera." Apenas habia diálogo entre ellos. Al poco tiempo llegamos a Ponferrada. Conocia esta ciudad, por la dirección que les vi tomar intuia que me trasladaban a la cárcel, como así sucedió. Allí delante de mi, le hicieron firmar al director de la prisión mi entrega. Este hecho me tranquilizó, pero pronto me di cuenta que ingresaba como detenido en regimen de incomunicado. Así estuve quince dias. Después me trasladaron a la cárcel de San Marcos en León y de aquí a la carcél Modelo de Oviedo. Tan pronto ingresé en la Modelo de Oviedo me sacaró a diligencias. El inspector Claudio Ramos, que estaba dirigiendo aquella redada en toda Asturias, tan pronto se enteró de mi llegada, ordena que me trasladen a su comisaría, donde tenía toda su artilleria emplazada para comenzar, como era su brutal norma, los interrogatorios más mezquinos y salvajes. Dichos interrogatorios eran de horas y horas, siempre lo mismo hasta hundirte a través del agotamiento. Las vejaciones estaban orientadas a romper tu sistema y en el momento que lo consiguiera se terminaba todo, o te hundias o te salvavas. Todo dependía de tu entereza y capacidad de sacrificio. A los ocho dias ya rendido, me enfrento al mismo Claudio Ramos y le dije: usted ganó la guerra, si por el contrario fuera el perdedor me encuentra en el camino usted está herido, sin ayuda, hambriento me pide un pedazo de pan, sabe que lo llevo pero yo se lo niego y encima lo delato ¿ qué haría usted? ¿qué haría? En aquel momento me dirijo a él fuertemente esposado, ya nada me importaba, deseaba terminar con todo aquello. Observo que da dos pasos hacia atrás y ordena que me retiren de allí de inmediato.Fue la última vez que lo ví. Meses después me someten a un consejo de guerra, pero había logrado, al fin, el no quedar atrapado en responsabilidad alguna. Entre eso y el careo que me dieron con mis dos primeros denunciantes, había logrado que mi situación fuese lo más favorable posible para que mi abogado hiciera una defensa bien planteada. Al poco tiempo me dijo: "te veré en la calle". Como así sucedió.
Cuando el jefe de servicio Llagos me comunica que estoy en libertad puedo observar que en el certificado que apresuradamente leí, de nuevo salía desterrado hacía el pueblo de Bembibre, provincia de León. Aquí comencé de nuevo mis servicios en la misma empresa donde había sido detenido. Cada ocho dias tenía que presentarme en el cuartel de la guardia civil de Bembibre, pero el comandante ya no era el mismo. Aquí pasé diez meses en esta situación totamente controlado, si por razones especiales tenía que hacer algún viaje lo tenía que comunicar al comandante del puesto.
En el mes de marzo de 1955, me hizo una visita en este pueblo un empresario, Avelino García, me propuso ponerme al frente de su empresa, le hice saber la situación en la cual me encontraba, que también él conocía, le dije que haría una gestión con el comandante del cuartel para intentar romper la cadena de la represión que tanto me coartaba. Así lo hice, este comandante me escuchó y me contestó diciendo:" voy hacer todo lo que pueda para ayudarle, tengo la impresión que hemos cometido con usted ciertos errores, le voy ayudar a conseguir ese traslado de nuevo a su tierra." A los tres dias, cuando llego del trabajo a la pensión me encuentro con una notificación para presentarme de nuevo en el cuartel. Me recibió y me comentó que lo había conseguido, me lo presentó autorizado y firmado:" puede usted usarlo en el momento que quiera".
Al dia siguiente me despedí de todos mis compañeros de trabajo y también de la dirección de la empresa con la que me unía consideración y afectos. Unos y otros se habían comportado conmigo con respeto, en particular Prendes, que encontrandome en aquella dificil situación de detenido tuvo la entereza junto con la joven de la pensión de acercarse a mí para ofrecerme dinero.
Cuando retorné Asturias me incorporé de inmediato a mi puesto de trabajo al frente de aquella empresa situada en lo más alto del puerto de Ventana, concejo de Teverga, no sin antes, presentarme en el cuartel de la guardia civil, situado en el pueblo de Entrago, esta era parte del acuerdo convenido con el comandante de la guardia civil del cuartel de Bembibre, para darme el certificado de traslado. También aquí, en Teverga, me tenía que presentar cada ocho dias, pero al fin retornaba de nuevo Asturias, donde tenía a mi familia y mis contactos en la lucha politica. En esta fecha de mi retorno a mi querida tierra asturiana aparece en mi vida un antes y un después que por primera vez intentaré relatar con toda precisión ¿ por qué digo un antes y un después? me explicaré, si mi lucha en apoyo a los hombres que habían perdido la guerra civil defendiendo la bandera de la República, era legitimo el pensar y así lo pensé desde muy niño que aquella bandera la había elegido el pueblo para su mejor convivencia, si esto ocurrió cuando yo tenía nueve años y retornaba al frente de aquella empresa del puerto de ventana cuando tenía veinticinco años, yo llevaba quince años de una lucha sin tregua frente al fascismo, donde había sufrido por todo ello, destierro, cárcel, careos, concejo de guerra y había sido testigo a la vez, de las más viles traiciones sufridas, muchas de ellas en mi propia persona, pero al fin retornaba Asturias lleno de vida, pero es cierto que yo era otra persona.
Casi todos mis camaradas en aquella lucha en la montaña habian muertos, la gran mayoria por traiciones y los pocos que habiamos logrado sobrevivir unos estaban en el exilio y otros, como era mi casos estabamos desterrados. Por otra parte, los partidos de izquierdas que más aglutinaban y articulaban el movimiento obrero, donde yo me sentía totalmente integrado como era: el partido socialista obrero español, el partido comunista y sin olvidar a los republicanos y la CNT, todos ellos por estas fechas de 1954, estabamos en pleno desierto, yo lo venía viviendo desde el mismo momento que los frentes de Asturias fueron derrotados por los fascistas el 21 de octubre de 1937, Yo había sido traicionado por dos veces, por tal circunstancia, no me fiaba facilmente de ninguno de todos los que en estas fechas intentaban aparentar como abanderados de aquella orilla de la izquierda, si eran hombres de mi edad, en su gran mayoria, ¿ dónde habían estado que yo no sabía de ellos a lo largo de todos aquellos años donde de verdad había estado la terrible lucha?, las sepulturas de mis camaradas ¿ dónde están hoy? ¿y en que fecha se produjeron? esas sepulturas son el testigo más fiel que lo puedan ser aquí mis palabras, por todo lo sucedido era un hombre quemado para continuar en el pelotón de cabeza, nada podía aportar a mi partido socialista ni a la izquierda en general, mi nombre en busca y captura había recorrido todas las comisarias para mi detención, como así sucedió aquel 10 de octubre de 1952, está fecha estaba muy cerca en el tiempo para ser olvidado por el